Albert Pla, el canta-autor de moda, sus canciones y cómo normalizar la pederastia
Si se es un canta-autor contestatario, voluble ideológicamente (se le puede ver un día anarquista, otro de izquierdas o de derechas o independentistas o todo lo contrario), las letras de sus canciones pueden pasar desapercibidas o lamentablemente aceptadas. Sus transgresiones verbales a los derechos humanos son «pecata minuta», pequeñas y comprensibles travesuras de niño grande que disfruta con la felación de una niña. La responsabilidad es del padre. Consentir en público la letra que exponemos a continuación no me gusta, chirría en mis emociones porque me evoca casos de abusos reales en la infancia que han arrastrado una vida inestable y cargada de angustia.
La libertad de expresión es tan importante como la prudencia y el respeto al sufrimiento de las víctimas de abusos. La frivolización en estos temas tan escabrosos no me gusta. Es una simple opinión personal. No se hasta qué punto estaré sesgado por mi experiencia profesional.
El Enterrador de Cementerio, una bonita canción con una letra cuya interpretación es ambigua y que sitúa la responsabilidad en la inadaptación social que produce la educación heteropatriarcal. Albert Pla, en un juego de interpretación analítica, nos invita a matar al padre, origen de toda desadaptación y violencia social, incluyendo la pederastia.
A partir de minuto 4.10 tenemos una letra que sobra, al menos para mí, y que transcribo después del vídeo.
Conocí a una linda niña
Llevaba trenza y falditas
Uy qué rica qué libre de culpa
Así me gusta y le dije
A tu papá y ven conmigo
Vente conmigo a jugar
Pero vente
Vente vente vente
A mi chatarrero a vivir
Pero antes
Deja de chupar ese chupete
De chupa chup
Ahora
Chup chup chup
Chúpamela sólo a mí
Chup chup chup
Chúpamela sólo a mí
Me la chupó muy bien
Pero la niña no se sabía callar
Se enteró el padre quinmerde
Me pegó mucho
Me quería asesinar
Perdón caballero yo no quise abusar
Cuánta incultura social
Ya está visto que me voy de la ciudad
Ha corrompido la humanidad
Ya no hay respeto por nada
Me voy pal pueblo
En la sierra me tendré yo que
Casar




